Ayer sucumbí a los flecos. Desde que tenía unos seis años (y ya ha llovido mucho, pero mucho), no he vuelto a tener nada así. Recuerdo mi vestido-camiseta fucsia con flecos, me lo ponía para ir a todos sitios, me sentía Pocahontas.

Y ayer las vi, ahí en el quiosco, con la revista Elle del mes de Junio. Decidí que estarían mejor en mis pies que liadas en un triste plástico y es que ¿por 3,95 € quién no se las lleva? Están disponibles en marrón claro y en morado.
